Lo que NO me gusta de las bodas


0e50b72301793532ecbdd1426c423e58-157-838721Ante las múltiples peticiones que he recibido para sacar a la luz este post, me gustaría, antes de que lo empecéis a leer, que tuvierais la “mente abierta” y tengáis en cuenta que son reflexiones personales.  No soy ninguna erudita del mundo nupcial, por lo que el contenido de esta entrada tiene un tono cómico y, en ningún caso, ánimo de ofender. Porque cada uno plantea su boda como quiere, para eso es su boda.

Esto es simplemente una opinión personal, algunas estaréis de acuerdo, otras no,  y en la variedad está el  gusto.  Dicho esto, comienzo con mi momento Hater Bodil.

 

Vestidos de novia palabra de honor

Un escote que ya debería estar muerto por agotamiento, pues lo llevo viendo desde que tengo uso de razón (para los asuntos bodiles) y que sigue perdurando, es algo que me parece casi salido del programa Cuarto Milenio. Digno de estudio.

Pues eso, por cansarme ya a la vista, por ser un escote que no creo que favorezca demasiado y porque creo que vivió tiempos mejores y aún así nunca me ha gustado… le digo NO al palabra de honor, y me da igual que sea de Pronovias, Rosa Clará, de la emblemática Carolina Herrera o de Marchesa.

 

Invitadas salidas de la red carpet

A ver, centrémonos, vamos a una boda.  Entiendo que una no tenga demasiados eventos a lo largo del año y quiera ir espectacular, pero repito, es una boda. No visualicemos los modelitos de las alfombras rojas con sus escotes imposibles, espaldas desnudas por completo, faldas con aberturas infinitas, pedrería por doquier, y queramos diseñar nuestro vestido acorde a la ceremonia de los Óscar. ERROR, ese día no recogemos ningún galardón, el protagonismo debe centrarse sólo en una persona: LA NOVIA. Por eso, por favor, nada de ir con transparencias a lo Kim Kardashian o emular a princesas sacadas de un cuento de hadas con volúmenes excesivos y colas más largas que la propia novia.

Es una tendencia que estoy viendo mucho, y me apena, porque soy una firme defensora de la idea de que puedes ir elegante, que no aburrida, deslumbrante, que no ordinaria, y perfecta, sin tener que recurrir a extravagancias tipo red carpet. Que un escote en la espalda, siempre es favorecedor, pero a la medida adecuada, igual que un juego de aberturas, siempre que sean discretas. Y hablo para los dos tipos de ceremonia. Civiles y Religiosas. El dress code no hace distinción.miniskirt1

Ah, y para las bodas de mañana, cuidado con los escotes y el largo de las faldas. ¡He visto invitadas en minifalda y con escotes hasta el ombligo! NO, ¡POR FAVOR!

 

Corbatas y vestidos a juego

Seamos benévolas con nosotras mismas. Sí, todas hemos tenido diecisiete años y nos hemos ido de graduación, así que quien no haya ido a juego con su acompañante, aunque haya sido solo una vez y hace cien años, que tire la primera piedra. (Mi amiga María, cuando me lea, me dirá, “pues yo nunca he ido”) vale, en todo hay excepciones, y os felicito de verdad si nunca habéis ido conjuntados. Pero bueno, la cuestión es que ¡sigo viendo corbatas y vestidos del mismo color habiendo pasado la mayoría de edad! ¿POR QUÉ? Además de no verle el sentido, de me compadezco de esas pobres parejas que tienen que ir a buscar y comprarse esa corbata que tiene justo el mismo tono que el vestido de ella.tie-pocketsquare-04_7

Pero si la mismísima Realeza lo hace, quién soy yo para juzgarlo…

 

Novios + móviles+ redes sociales= Tragicomedia8991464Y con esto me refiero a los novios que no sueltan sus teléfonos, que se sientan a comer o cenar y están más pendientes de lo que sus invitados están publicando o de cómo están saliendo en las fotos, que de disfrutar en su propia boda. Para mí es una de los puntos que más pena me da en estos de las bodas millenials.  Si os soy sincera, yo le di mi móvil a mi madre, solo se lo pedí una vez para hacerme un selfie con maridín (el primer selfie de casados) y no volví a acordarme de mi móvil hasta la tarde del domingo cuando me topé con el aluvión de mensajes, e intentando responderlos me quedé sin batería y hasta el lunes por la mañana cuando nos marchamos de luna de miel no volví a tenerlo operativo. TRUE STORY.

No os hablo de lo que hizo maridín con su móvil, puesto que hasta hace tres días no sabía en qué consistía Instagram Stories, asi que ya sabéis la clase de influencer que tengo en casa… 😉

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La prueba del delito 😉

Novios con prendido

Hace unos días os lancé por Instagram justo esta misma cuestión,  si os gustaban los prendidos para los novios, la mayoría me respondisteis que no y la verdad, yo tampoco soy muy admiradora, (lo veo un poco de película americana), pero lo que No me gusta nada de nada son los novios que llevan prendido más pañuelo. ¿De verdad es necesario? Mucha gente suele decir que es para que al novio se le distinga del resto de invitados, ¡pero si al novio se le identifica en un santiamén solo con verlo!, el que luce esa cara de enamorado, la sonrisilla perpetua y evidentemente la persona que no se despega de la novia: ÉSE ES EL NOVIO.

 

Tu boda convertida en un tablero de Pinterest

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En este punto entramos en una dicotomía existencial. Pinterest ayuda, hemos de admitirlo, nos da ideas, maneras de crear y es fuente insaciable de inspiración, pero, a la vez, podemos vernos devoradas también por su efecto.

Toda novia intenta que su boda tenga ese toque novedoso, que provoque ese “wow” entre los invitados, en definitiva, que llame la atención , y es precisamente por esta razón, por la que podemos entrar en el error de crear una especie de boda circense.

He visto de todo, puestecitos de comida y bebida de cualquier parte del mundo,  iniciales con los nombres de los novios hasta en las servilletas, pomperos, (¡¿lágrimas de felicidad?! que alguien me explique ¡qué es eso!), decoración floral en altura, mobiliario de este siglo y del anterior, bicicletas, bengalas, bombillas, guirnaldas, farolillos, kits de emergencia, animadores…. y así podría enumerar cien más y vosotras otras cien. Y al final, sabéis con qué se queda el invitado, sabéis con qué le vais a provocar la emoción, el llanto, la risa y los aplausos? Siendo vosotros mismos. Convirtiendo vuestra boda en puro sentimiento. Eso lo aprendí yo con la mía. 

Pues, claro que también sucumbí a Pinterest y me tiré meses creando el photocall, el candybar, la decoración del lugar y, ¿sabéis con qué se quedaron mis invitados? con nuestro primer baile, con nuestros besos y abrazos, con la entrega del ramo (ya os contaré esa parte), en definitiva, con nuestra alegría y nuestro amor hacia ellos.

Así que no hace falta tanto, no os empeñéis en que cada rincón sea un espectáculo para el invitado o en que se vayan cargados de regalos. No queramos hacer bodas para aparentar, para salir en ese blog o en el otro. Volvamos a la esencia. Regresemos a las bodas con sentimiento.

 

Invitados que se quedan fuera de la Iglesia.

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A nadie se le ocurre en una boda civil semejante idea, pero sí es frecuente ver a invitados no entrar a las Iglesias y apearse en la puerta charlando o fumando. En algunas ocasiones he escuchado eso de “como yo no creo…” Señores, pongamos un poco de cordura. Independientemente de las creencias de cada uno, si los novios han decidido contraer matrimonio religioso,  (y se supone que los novios son vuestros amigos o tenéis alguna relación especial con ellos), el momento más importante de la boda sucede dentro de esa Iglesia a la que no habéis entrado, asi que, si los queréis, os aconsejo, que dejéis a un lado vuestras opiniones acerca de la religión y compartáis el momento junto a ellos.

 

Los famosos conos de arroz, confeti o pétalos (o su mix)3a12ec37a2bf0f52dae48e9b4af1f656A ver, antes que comenceis con el hostigamiento, entendedme, cada una tiene sus rarezas y esta tendencia que se ha impuesto, no me gusta. Que sí, que queda mucho más presentable que dejar el arroz, los pétalos, el confeti (o lo que vayais a echar a los novios) en las cestitas sin más, pero es que sinceramente no le veo la utilidad. Para empezar, casi todos los conos tienen la boquilla demasiado estrecha y al final tienes que derramar el contenido en tu mano (cayéndose inevitablemente un poquito al suelo), el cono en sí perdura un microsegundo, desperdicias una barbaridad de tiempo y de dinero fabricándolos y prácticamente terminas malgastando papel (a menos que no estén hechos de papel reciclado o similar), pero lo que NO puedo soportar del asunto conitos es que el invitado corriente cuando ya no sabe qué hacer con él, LO TIRA AL SUELO, dejando la entrada de la iglesia o del sitio donde se celebre la ceremonia, hecho un asco.

Por ello, si os encantan los conitos y queréis tenerlos en vuestra boda, por favor, poned un recipiente al lado para que el invitado pueda depositarlos y así se evite ensuciar el lugar. Gracias. (Esto ha sonado muy señorita Rottenmeier).

 

 Y el denominador común : Si no eres la novia, tienes un color TERMINANTEMENTE  PROHIBIDO: EL BLANCO

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Es uno de los puntos que casi todas mencionastéis cuando os pregunté qué no os gustaban de las bodas, así que aquí me voy a poner seria.  El blanco en cualquiera de sus vertientes es un NO, pero también es un NO cualquier color que por su claridad se acerca a las tonalidades del blanco. Por ejemplo, ese rosa pálido, el crema, el grisáceo blanquecino…

Es el gran día de la novia, no intentemos “hacerle sombra” porque al final, o la mayoría de invitados te criticarán por tu falta de tacto y educación, o bien tu vestido correrá el riesgo de que se manche -casualmente, la mejor amiga de la novia puede que te arroje “sin querer” una copa de vino-. Asi que, invitadas del mundo, os rogaría, como novia que fui, que por muy bien que os quede ese vestido, si es casi blanco, lucidlo en otra ocasión, pero en una boda no.

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Pues aquí acaba este post (ya os aviso que, si os gusta, tendréis una segunda parte) sobre lo que No me gusta de las bodas. Os tengo que agradecer la infinidad de mensajes que me habéis estado mandando con vuestras opiniones, (algunos tópicos creía que estaban totalmente desterrados de la faz de la tierra, como el momento liga o corte de corbata), por ello, si os gusta, podremos hacer un 2.0 con todo lo que vosotras tampoco soportáis en una boda.

Esperando que me sigáis queriendo (y/o leyendo),

Besos bodiles,

Dalia & Ginger

4 comentarios en “ Lo que NO me gusta de las bodas

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